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THAT WILL BE THE ONLY I WILL FEEL RELIEF

A man went to the shoe store to buy a pair of boots, and had the employee measure his feet – both of them were size 10. The man told the employee he wanted size 9. He put them on, and was having trouble walking. The employee asked him, “Why do you want to buy boots size 9 when you should be wearing size 10?” The man told him, “My mother-in-law lives with us and is always fighting with me. My wife and my son are always arguing, and my boss at the construction site is always yelling at me. The only time I will feel relief will be when I take these boots off.”


ESO SERÁ EL ÚNICO TIEMPO QUE SENTIRÉ DESCANSO

Un señor fue a la zapatería para comprar un par de botas. Le pidió al empleado que le midiera los pies – los dos eran número 42. El señor le dijo al empleado que le diera unas botas número 40. Se las puso y le quedaban muy apretadas que casi no podía caminar. El empleado le preguntó, “¿Por qué quiere llevarse las botas número 40 si usted calza número 42?” El cliente le respondió: “Mi suegra vive con nosotros y siempre está peleando conmigo. Mi esposa y mi hijo siempre están discutiendo fuertemente, y mi patrón en el sitio de construcción me grita a todo momento. El único tiempo que tendré descanso será cuando me quite estas botas.”

THE PERFECT SON

Three ladies, who are total strangers, are at the Laundromat. Two of them are bragging about their sons. Mary tells the other two, “My son is 25 years old, and he holds a degree in engineering, another one in law, and one in business management.” Jane responds, “My son is only twenty-one and he is the president of his company and is on the board of trustees on four other corporations.” Susan does not really know what to say, but she thinks fast, and says: “My son does not drink, smoke, nor uses drugs, and is totally obedient to my husband and me.” Surprised the other two ladies ask: “How old is he?” “He’s eight months old,” Susan tells them.

EL HIJO PERFECTO

Tres señoras están en la lavandería. Dos de ellas están jactándose de sus hijos. María les dice a las otras dos, “Mi hijo tiene veinticinco años, tiene licencia de licenciado, de ingeniería y una en la administración de empresas.” Juanita le contesta, “Mi hijo solamente tiene veintiún años, y ya es presidente de su compañía, y está en la mesa directiva de cuatro corporaciones.” Susana no sabe qué decir, pero sin embargo piensa rápidamente y les dice: “Mi hijo no toma, no fuma, no usa drogas, y es totalmente obediente con mi esposo y conmigo.” Las otras dos sorprendidas le preguntan, “¿Cuántos años tiene?” “Tiene ocho meses,” les dice ella.

BASEBALL IN HEAVEN

“Tom, a baseball pitcher, was at the hospital visiting with his best friend Larry who was dying. Tom asked, “If there is baseball in heaven will you come back and tell me?” Larry nodded yes just as he passed away. That night while Tom was sleeping, he heard Larry’s voice in a dream, “Tom…” “Larry! What is it?!” asked Tom. “I have good news and bad news from heaven.” “What’s the good news?” “There is baseball in heaven after all, but the bad news is you’re pitching on Tuesday.”

BÉISBOL EN EL CIELO

“Tomás, un lanzador de béisbol, estaba en el hospital con Lorenzo su amigo quien estaba agonizando. Tomás le dice: “Si hay béisbol en el cielo, por favor me dices.” Lorenzo movió la cabeza indicando que lo haría. Esa noche en un sueño Tomás oyó la voz de Lorenzo que le dijo: “Las buenas noticias son que sí hay béisbol aquí en el cielo, y las malas noticias son que tú vas a jugar pasado mañana.”

THE WASHER-WOMAN

Many years ago in a village in Spain the pastor of a small herd of sheep became ill. As the owner of the sheep could not find anybody to take care of them he asked the town’s washer-woman to do it. The lady was with the sheep when it began to rain. Quickly she took them back to the owner’s house, and put them in the kitchen. The owner asks her: “Why have you brought the herd here?” She tells him, “It’s raining, and I don’t want their wool to shrink.”

LA LAVANDERA

Hace muchos años en una aldea española se enfermó el pastor de un pequeño rebaño de ovejas. Como el dueño no pudo encontrar a nadie que le cuidara las ovejas le pidió a la lavandera del pueblo que se las pastara. La señora estaba con ellas cuando comenzó a llover. Rápidamente las regresó a la casa del dueño, y las entró a la cocina. El dueño le pregunta: “¿Por qué has traído el rebaño a mi casa?” “Es que está lloviendo y se les puede encoger la lana,” le contesta la lavandera.